jueves, 4 de septiembre de 2008

Túneles y la Elegancia del Erizo

Estes días atrás he estado leyendo estos dos libros que, para que engañarnos, se me hicieron PESADÍSIMOS, pero me auto-impuse acabarlos y ¡el reto está superado!
Vamos haber... creo que voy a empezar por Túneles, que fue el primero que acabé:
(No voy a poner de que tratan, sino que voy a dar mi opinión sobre ellos, así que si no los habéis leido, lo queréis leer y no queréis spoilers no sigáis leyendo, avisados quedáis)

TÚNELES:
El libro tiene 444 páginas, bien, pues si lo que se cuenta en esas 444 páginas se resumiera en 222 el libro estaría 100 veces mejor.
¿Cuales son los problemas que le veo al libro?
1. Se enrolla demasiado y cuenta as cosas con tal precisión que para decir que va a entrar por una puerta ¡¡tarda media página!!
2. NO conseguí encontrar a un personaje que me hiciera pensar "pues este es el mejor de la historia" al 100%, no se si me explico. Había partes en las que había personajes que me llamaban la atención pero tenian problemas:
-Rebecca: ¡¡me encantaba!! ¡¡Y ahora resulta que es una trastornada de las profundidades!! ¡¡encima hija de un styx!! (Que si no recuerdo mal era hija de Crawfly, el que envió a Heraldo al bar a darse de leche con Tam).
-Cal: es majo pero ¡¡se quiere ir de las profundidades y cuando llega a la superficie está deseando volver!! Aparte de que come ratas...
-Tam: el típico personaje pensado para que a la gente le guste, al principio conmigo funcinó pero una vez leido el libro me di cuenta de que no me daba la más mínima lástima que se hubiera muerto.
-Imago: el único que me caía medianamente bien ¡¡y va la palma!!
3. Mientras leía el libro me daba la sensación de que los autores, Roderick Gordon y Brian Williams, iban improvisando sobre la marcha, por ejemplo, yo me los imagino en una habitación hablando y diciendo:
"Venga, yo ya he escrito el primer párrafo, ahora pon tú algo"
4. Leí el libro porque me impuse conseguir acabarlo, por lo que es solo culpa mía que no me gustara, pero si no fuera así el motivo de que no lo hubiera acabado sería este: No engancha lo suficiente. Un ejemplo, haber si me entendéis:
Con Harry Potter, estuve engachado al libro por unha cuerda muy gruesa y resistente, muy difícil de romper.
Con Túneles estuve engachado al libro por un hilo de coser.


LA ELEGANCIA DEL ERIZO:

Bueno, este lo acabé hace poquito, el domingo por la mañana, me parece.
Lo empecé a principios de Julio, lo dejé, y el otro día como me aburría como una ostra y no tenía nada mejor que hacer, pues seguí con la lectura.
Hay que aclarar que dejé estancado el libro antes de que apareciera Kakuro, incluso antes de acabar la primera parte.
Una vez aparece Kakuro la historia empieza a coger forma, y se vuelve mucho más interesante.
Es una lectura dificil de seguir, pues los capítulos tan cortos, los pocos diálogos y la forma de expresarse tan "selecta" hacen que me tenga que parar a pensar bien lo que estoy leyendo.
Mi personaje favorito es Paloma, aunque al principio me parecía "una niñita tonta con papás ricos que se cree mejor y que los demás no estamos a su altura", pero con el tiempo se le empieza a coger cariño y hasta empieza a dar pena.
A Renée no la trago, porque haber, ¿¿Quién que me puede dar una explicación lógica sobre porqué se esconde?? Se está quejando siempre de su trabajo y de los ricos y no se cuánto más, pero en el fondo, le gustaría poder llevar una vida tan cómoda como la de ellos. Se cree que los inteligentes tienen que comprar comida de la buena, nada de porquerías, ¡pues que tontería!.
En muchos aspectos es una pesada y se me hacían eternos sus capítulos.
Cuando se murió no me llevé mucha impresión, en parte porque sabía que se moría, en parte porque estaba algo harta de ella...
A Kakuro me lo imagino algo así como el chino este que aparece en las pelis de kárate que decía lo de "Dar cera, pulir cera".
Supongo que la autora, Muriel Barbery, plasmó en el libro sus ideas y opiniones, lo cual no quiere decir que sean las correctas, aunque tampoco las incorrectas.
Por cierto, me parece que van a hacer una adaptación del libro al cine.

Una cosa más, esta es MI opinión, y la pongo aquí sin intención de meterme ni ofender a nadie, si alguien quiere dar su opinión en contra de lo que dije, que deje sus argumentos en los comentarios, eso si sin faltar al respeto a nadie. Y a los que estéis de acuerdo conmigo ¡¡también os espero en los comentarios!!

2 comentarios:

C.d.H. dijo...

A mí no se me hizo pesado La Elegancia del Erizo. Está claro que el primer cuarto del libro puede hacerte bostezar, pero aún así es una lectura que resulta agradable si pones interés.
Los dos personajes principales son muy buenos, aunque si tengo que elegir, me quedo con la diabólica Paloma.
Lo mejor es el final. a mi se me saltaron las lágrimas (y supongo que se le saltan a cualquiera). Lo recomiendo.
En cuanto a Túneles, creo que los autores están tan verdes como la portada. Se le está haciendo una publicidad inmerecida al libro sólo porque fue descubierto por el mismo editor que se topó con hp y lo peor es que habrá película.

Otra cosa, en cuanto tenga ocasión voy a colgar una entrada sobre la trilogí Mundos de Tinta, de Cornelia Funke. Voy a dar mi opinión y a expricar muy por encima de qué va la cosa.


Saludos

Javier Cercas Rueda dijo...

LA ELEGANCIA DEL ERIZO

La decena de familias ricas que viven en el nº 7 de la calle Grenelle de París piensan que Renée es una portera más. Eso es lo que ella pretende y no deja traslucir en sus palabras y actos visibles nada que lo desmienta. En la realidad es una autodidacta con muchas lecturas encima y con gustos culturales bien cultivados. Sólo un nuevo inquilino japonés sabrá traspasar la protección que Renée ha creado en torno a si. Paloma tiene doce años, vive en ese edificio y también tiene un secreto: es superinteligente.

La niña va suicidarse en unos meses tras prender fuego a su casa y vamos conociendo un diario donde recoge sus ideas y sus reflexiones sobre la vida. En capítulos alternos, Renée va contando cómo ha llegado a ser como es. A partir de un momento, la novela se centra en el presente, en la relación que establecen las dos protagonistas hasta el desenlace final.

La idea es original pero la novela resulta artificiosa y desesperanzada. La imagen de la portera con un cazo en la mano removiendo un guiso y con un tomo de Husserl en la otra resultaría simpática si no fuera inverosímil. Renée es un personaje difícil de creer, por muy de acuerdo que se esté en que no hay que dejarse guiar por las apariencias para juzgar a las personas. La inteligencia de Paloma parece residir en su escepticismo cínico y existencialista. Resulta desde el primer momento una listilla sabihonda que desprecia y critica cuanto la rodea, especialmente a su familia. La gran aportación de su testamento intelectual es que “la vida no tiene sentido”. Todo lo demás son corolarios. La autora quiere denunciar el elitismo cultural francés y ha relacionado para ello a dos solitarios difíciles de digerir para el lector.

Esta supuesta “revelación literaria” francesa (Bayeux, 1969) resulta pesada y de poco interés. El estilo es sobrecargado y a veces farragoso (a la altura de la gran sabiduría de las protagonistas). Su éxito (más de 800.000 ejemplares vendidos) parece debido a una tarea paciente y eficaz de encuentros múltiples con lectores. El marketing directo se demuestra más útil para vender que la literatura. Y es más fácil de hacer.